Anteproyecto Centro Juvenil

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Mansilla + Tuñón – Hotel Relais-Châteaux Atrio

Construir en un casco histórico es algo complejo. Más aún cuando el lugar de construcción tiene edificios preexistentes. Es como un reto. En este proyecto, Mansilla y Tuñón no solamente se enfrentan a este reto en pleno centro de Cáceres, sino que son capaces jugar con él, hasta conseguir una arquitectura en la que lo tradicional y lo contemporáneo se retroalimentan entre ellos como simbiontes.

1_ Estrategia de construcción

2_Estrategia geométrica

3_Redes de espacios públicos y transiciones

 

 

A3_1

A3_3

A3_2

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

El Croquis, Mansilla + Tuñón. Geometrías (161), 320-343.

AV Monografías, Mansilla + Tuñón 1992-2011 (144), 108-115.

Diseño Interior, Arte habitable (225), 66-77.

Arquitectura Viva, Transformaciones (148), 18-19.

ON Diseño (317), 44-49.

Casa árbol, 1960. Refugio en Oropesa. Francisco Javier Sáenz de Oíza.

Sería interesante el análisis a través de lo orgánico de la especie arquitectura. Desde la más modesta cabaña al complicado rascacielos. Porque alguien podría, al asimilar la primera con el ser vivo elemental y éste en su extraordinaria complejidad mecánica con el más perfecto -el hombre- , defender lo que para muchos, “O.N.U.”, es arquitectura “inferior”. […] ¿Hasta dónde lo natural y viviente o lo artificial e inorgánico del sistema respiratorio de una nueva arquitectura, vidrio y piel sensible? 

Oiza nos muestra una visión de la casa elemental, de la arquitectura primitiva, como el estado inicial del desarrollo biológico y social del hombre. Cobra gran importancia la base de la que partimos en este continuo proceso, que llevará a Oíza a entender que “todo lo relacionado con la casa [la célula habitacional] tocaba la esencia de la arquitectura” .

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Proyectó a lo largo de su carrera distintas casas, sin embargo, nos encontramos ante una pequeña casa de madera que estuvo presente únicamente mediante ideas, dibujos, sin llegar a salir de la mesa del arquitecto.

Esta cabaña forma parte del trabajo proyectual que realizó Oíza en Oropesa a través de 73 hojas enumeradas. A continuación podemos ver la número 62, muy sencilla gráficamente pero con la esencia de la su idea de la cabaña. Lo más particular de esta cabaña es su desarrollo vertical alejada de la horizontalidad habitual presente en la casa cotidiana. Expresa en pocas líneas la presencia flexible y aérea de la casa que se encuentra rematada con ventanales de cristal para evitar el agua de lluvia. Aquí, la lámina de cristal no es ”enemigo de la arquitectura” que cierra un espacio y ya está, sino que se trata de un plano quebrado que te acoge y penumbra, y luego se extiende hacia el espacio aéreo.

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Se trata de una cabaña perdida en un bosque de encinas que sería destinada para él y su familia. Estaba pensada con una estructura sencilla, como la de balloon frame que había visitado en Estados Unidos, ya que  la iba a construir él junto a su hijos.

La planta baja la forma un dado de hormigón para proteger el refugio de agresiones y cuya construcción pensaba encargar a un constructor local, la única intervención exterior. Las dos plantas inmediatamente superiores, de 2,50 metros de lado, se corresponderían con los dormitorios de los niños. En la tercera planta, una vez sobrepasadas las copas de las encinas situaba el salón y una gran terraza que se abría hacia el paisaje y que, orientada a norte, permitiría disfrutar de las vistas. Por último, en la cubierta del refugio, comunicada con la terraza por medio de una escalera exterior, se llegaba “al lugar más querido, más soñado de la casa”: un mirador sobre el que sobrevolaban unas leves alas de mosca, y es que, efectivamente, “la casa tenía alas. Tenía un techo de vidrio lo suficientemente distante para que los chicos no lo apedreasen y lo suficientemente grande para que recogiese el agua de lluvia a una cisterna que había abajo”. El agua recogida sería la única disponible en la vivienda, por lo que debería racionarse con sumo cuidado. Para Oíza, la vida así condicionada por la falta de uno de los estándares más básicos, el agua corriente,  forma la poética de la escasez que no hacía sino intensificar el habitar en la cabaña.

¿Qué se esconde en esa verticalidad tan intencionada? La cabaña columna la concibe con cierto carácter espiritual, ya que permite al que la reside elevarse del suelo, de toda carga material hacia las alturas, para poder meditar y contemplar la vida de la naturaleza.

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“Tanto una casa como otra se elevan del suelo; esto habla del ser vertical de la casa, ese es el paralelo que pongo entre ambas villas, del cual los historiadores no hablan. Villa Rotonda tiene escalinatas que conducen a la pianta nobile, de manera que la nobleza del hombre empieza cuando se libera de la gleba. En aquella estructura vertical, aristocrática, el señor se colocaba por encima. Pero prescindiendo de esa estructura social discutible, hay efectivamente la estructura profunda del hombre que quiere liberarse de la tierra a través de la ciudad, para después volver al campo elevado, es decir, ya liberado”. 

Se trata así de una célula primitiva, una construcción simple y sencilla que a la vez se eleva con un carácter ensoñador “ese deseo del hombre de salir de su realidad cotidiana”.

 

Entrega final proyecto camping en la Patacona

  • TIPOLOGÍA: Camping
  • UBICACIÓN: Playa de La Patacona, Valencia
  • LEMA: “Donde lo natural se esconde”
  • Proyecto conjunto con Blanca Medina

 

 

 

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¿Es necesario un cambio en el modo de habitar?

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Me resulta inquietante definir la palabra ‘’casa’’. Una palabra tan conocida, familiar, concepto común a todas las mentes, a  todas las lenguas,  donde cada individuo, imagino, la relaciona con ese lugar especial, seguro, donde ocurre actividades,  vivencias, recuerdos, un gran sostén emocional y psicológico. Así viene establecida la definición por la RAE, ‘’Edificio para habitar’’, en definitiva, lugar concebido para vivirlo.

De este modo entra en vigor la gran importancia que tiene la gente que habita esa arquitectura. Quizás, a veces nos olvidamos para quien proyectamos, o por qué proyectamos, siendo éstos  los grandes olvidados.

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Fotomontaje realizado en el primer curso de Sociología del profesor Jean-Pierre Junker (ETH Zúrich, 1990), sobre la casa Bianchetti de Luigi Snozzi en Locamo Monti, 1975-1977.

  La primera imagen viene definida estrictamente por la arquitectura, en contraste con la segunda imagen que nos muestra el mismo interior, desde la misma perspectiva, sin embargo protagonizada por una escena familiar, con sus habitantes, sus objetos y su mobiliario cotidiano. Irónicamente se plantea el debate arquitectónico entre la caja y su contenido, entre el objeto y el habitar. ¿Una casa está realmente terminada cuando el arquitecto finaliza el proyecto? Una casa vacía, ¿es una casa?

Estas cuestiones me llevan a señalar una vivienda deshabitada como una vivienda incompleta. En realidad, este paso supuestamente final en el que nos encontramos cuando hemos terminado un proyecto es el paso previo en el que el arquitecto realiza un proceso que se prolonga al ocupante, albergando en él la responsabilidad del habitar. Por tanto, cuando proyectamos con un determinado mobiliario, o realizamos perspectivas en las que se desarrollan ciertas actividades por los usuarios dibujados, ya se observa la intencionalidad de una arquitectura calculada mediante nuestra imaginación, proyectamos cómo nos imaginamos a nosotros mismos en esos espacios, ¿una manera de entender la casa o de entenderse a uno mismo? El factor estético de la arquitectura recae así en el ocupante, tal y como afirmaban Alison y Peter Smithson, donde la arquitectura no es un proceso estético encerrado es sí mismo, sino que la arquitectura ‘’es’’ en cuanto es habitada, proyectamos espacios vacíos esperados a ser alcanzados por el arte de habitar, espacios receptivos por excelencia ya que  ‘la vida tiene lugar en el vacío’.

 

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 ”Vistiendo y decorando el espacio’

 Los muebles ya empiezan a cobrar cierta relevancia, se encargan de ordenar, definir y caracterizar ese espacio vacío pero, ¿tienen un único lugar fijado? ¿Cambiarlos de posición conlleva cambiar el espacio? Por supuesto que sí. El espacio se muestra totalmente distinto, el mobiliario se concibe con el cambio, la flexibilidad.

Esta reflexión en la que los enseres de una vivienda configuran el espacio a la vez alberga la capacidad de poder realizar transformaciones en una vivienda. ¿Hasta qué punto la casa y nuestro modo de habitarla es adaptable a otras condiciones? Esta cuestión la plantean también un grupo de arquitectos miembros de un equipo de Investigación de la Universidad Politécnica de Cataluña, quienes comparten un cortometraje realmente interesante en el que la vivienda se convierte en una ‘’nueva’’ vivienda mediante la reorganización de sus muebles.

 

 

 

 

 

 

 

¿Arte acatable, atrevido? ¿O arte atacable, depravado, degenerado?

 Corría el año de 1905, periodo de grandes cambios en Alemania que venían marcados por el crecimiento industrial y su  ligado bienestar, pero contrastado con grandes agitaciones sociales y políticas.

 Este marco en el que los jóvenes de la sociedad oscilaban entre el nacionalismo, el militarismo prusiano y el socialismo revolucionario, bordaba un enfrentamiento cada vez más radical, a la vez que propiciaba el desarrollo de las artes como reflejo de tal situación.

 Pensamientos de desigualdad, pesimismo y espíritu de queja reinaba entre  los más jóvenes, quienes buscaban intensamente alejarse del reducido grupo privilegiado de burguesía autocomplaciente que alimentaba su querido bienestar con la explotación de los más desafortunados, los obreros, los cuales vivían en condiciones miserables.

Para nosotros estaba claro de dónde teníamos que alejarnos, pero a dónde llegaríamos estaba más en el aire”.

Erich Heckel

 Bajo esta apacible situación palpada en el ambiente, se reúnen cuatro estudiantes de arquitectura  de la Escuela Técnica Superior de Dresde, para formar un grupo aficionado a la pintura, llamado Die Brücke (El Puente), activo hasta 1913.

 Estos chicos pretendían buscar un nuevo estilo de arte y de vida, en el sentido amplio de la palabra. Para ello, abandonaron y rechazaron la educación formal y vivieron en comunas al margen de las normas sociales de la época. Buscaban desenmascarar el otro lado de la moneda, mostrando lo peor del mundo en el que vivían, sintiendo empatía por lo impuro, lo miserable y lo oprimido de la Tierra. Se trata de una actitud, un modo de entender el arte, denominado en la historia como Movimiento Expresionista, que afectó a artistas de tendencias muy diversas y de muchos campos: literatura, música, pintura, cine, teatro, etc.

 Definir el Expresionismo me resulta un tanto complejo, por lo que voy a recurrir a la mano  del escritor alemán Kasimir Edschmid: “El expresionismo no mira: ve, el expresionismo no cuenta: vive, no reproduce: recrea, no encuentra: busca”.

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                    Nosferatu, Friedrich Wilhelm Murnau                                                         Metrópolis,Fritz Lang

 Sus mayores representantes, Ernst Ludwig  Kirchner, Erich Heckel, Karl Schmicht-Rottluff y Fritz Bleyl, se oponían al carácter optimista del Impresionismo. Coincidieron en aparición con el movimiento Fauvista francés, del que pensaban de forma despectiva tachándolo de ser un  movimiento idealista y superficial. Más tarde se sumaron al grupo Max Hermann Pechstein,  Emil Nolde y Otto Müller. Entendían que la juventud era la única alternativa que tenía Alemania para lograr un cambio social. Su nombre, bajo la clara base filosófica existencialista de Nietzsche, representaba ‘’el puente’’ que ellos podían construir para pasar del hombre al superhombre. Se veían como el vehículo y guía para la nueva sociedad pensada. No obstante, con la llegada del nazismo muchas de estas obras fueron destruidas, y tachadas de ”arte degenerado”.

Con fe en el progreso y en una nueva generación de creadores y disfrutadores, convocamos a toda la juventud. Como jóvenes que somos, llevamos en nosotros el futuro y queremos inventar libertad de vida y movimiento, frente a las viejas fuerzas establecidas. Todo aquel que comunique con franqueza y autenticidad lo que le impulsa a la creación, es de los nuestros“.

Texto publicado en Seifert,  1906

 Concebían las ciudades como la herencia de generaciones anteriores, pero desgastadas y miserables. Lo expresaban con colores estridentes, líneas caóticas y múltiples ángulos.

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Halle Marktplatz

                                                                      La Torre Roja de Halle, Berlín 1915, Ernst Ludwig Kirchner

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                                                                               Nollendorfplatz, Berlín, 1912, Ernst Ludwig Kirchner

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                                                                                 Plaza Alliance,  Berlín, 1913, Ernst Ludwig Kirchner

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                                                                         Brandenbrger Tor, Berlín, 1915, Ernst Ludwig Kirchner

 En definitiva, con el simbolismo de querer llegar a un mundo nuevo, se tomaron la libertad de expresar sus más profundos sentimientos, revalorizando la visión subjetiva del artista, donde jugaba un importante papel la interpretación y se manifestaron de forma tajante frente al rechazo de la copia de la realidad objetiva.